los pentagramas de la señorita stravinsky….

10 de marzo de 2008 22:34

se han abierto las puertas, voy escuchando secretos y mentiras de vegas, así que me resulta difícil no ir un poco de sobrao, un poco… porque no reconocerlo… chulo, me detengo para recibir el golpe de aire que desprende siempre el tren cuando llega a la estación… se detiene…estoy quieto, mirada perdida mientras un ángel se pone delante de mí, “tienes prisa pequeña?”… los vagones están tímidos y están tardando en abrir sus puertas, hay ángeles al otro lado que esperan impacientes para salir… se vuelve y me mira, tal vez la angustia que sin duda produce ver un tren parado y con las puertas cerradas dentro de una estación le ha hecho girarse, pobre, justo se ha vuelto cuando mi mirada le hablaba al tren y le decía: ” o abres las puertas ya o te rompo una ventanilla…!!”, más que mirarme parece que me ha hecho un coquito, se ha vuelto hacia delante en una milésima de segundo… por fin las puertas se abren… me quedo de pie, enfrente de los asientos, es mi sitio de siempre, ella se ha sentado al lado de otro ángel que se me ha quedado mirando cuando he entrado, es un hombre, rozando los 40 años, pelo largo, rizado, continuos tirabuzones, barba frondosa, y cuencas que agudiza la profundidad de la mirada que desprende sus ojos penetrantes, le he llamado la atención y me sigue mirando sin reparo, pero no molesta mucho, mira con respeto, solamente me está contemplando… ella, la chica de antes que se giro hacia a mí y se volvió en un tiempo record, ha sacado una encuadernación, son fotocopias de un libro, es una obra de teatro, seguramente se la tenga que leer para el insti, es joven, no creo que todavía vaya a la universidad, por alguna razón tengo la impresión que la obra que está leyendo la leí yo hace unos años, podría acercarme para ver si puedo descubrir el titulo, o quizá, más fácil, y mucho más valiente sería que me acercase y le preguntará ” qué estás leyendo?”… pero claro, con la impresión que le he tenido que causar mi mirada en plena conversación amenazante con un tren, quizá no sea la mejor idea, no es cuestión tampoco de hacerle pasar mal… a muchos ángeles les entran ganas de leer cuando otro está leyendo a su lado, es muy difícil que en algún momento no miren de soslayo al libro, la revista, o en este caso la encuadernación de la chica, el hombre de pelo largo no es menos y deja descansar su mirada profunda sobre sus hojas, me podía chivar que está leyendo y de esa forma resolver el dilema que yo mismo me he creado, algo me lo dice, algo me dice que aquello que está leyendo yo ya lo he leído… al lado de la chica que va leyendo va petra, como siempre su semblante es serio, firme, correcto, me gustaría verla sonreír algún día, yo sé que ella sabe sonreír, pero cuando va por la calle, en el metro, ella prefiere estar seria, hablaré de ella otro día… mientras tanto sigo cruzando mi mirada de vez en cuando con el hombre de pelo largo, le he descubierto dos o tres veces mirándome, me está resultando un poco cansino, el ángel que va al lado de petra se levanta y sale del vagón, petra entonces se desplaza hacia el sitio que queda libre dejando un hueco libre entre ella y la chica que va leyendo, es entonces cuando la señorita stravinsky, que también va leyendo unas hojas que saca y mete de distintos separadores de una enorme carpeta, se percata del asiento libre, rápidamente cierra la carpeta, coge el bolso que lo había dejado en el suelo y se dirige hacia el asiento, una vez sentada abre de nuevo la carpeta y continua sacando hojas, es nuestro tercer encuentro, muere como ángel, los anteriores encuentros también fueron en el metro, sus ojos son azules y su mirada es siempre cristalina, su piel blanca, rubia, treinta cinco, quizá cuarenta y aparenta menos, las patas de gallo siempre nos delatan, siempre va vestida de forma elegante pero a la vez sencilla, creo que su elegancia tiene mucho que ver con su mirada, esos ojos azules húmedos, en las hojas que observa hay partituras de piezas musicales, será músico? quizá profesora? quizá estudiante… el caso es que parece que sabe leer las notas, desliza su dedo sobre la hoja debajo de cada pentagrama, lo hace despacio pero con precisión, llevo los cascos puestos pero estoy seguro que ha conseguido arrancar alguna que otra pieza musical, la chica que va leyendo ha detenido su lectura, es ahora ella, aunque tenga entre sus manos otra obra para leer, quien mira de reojo al ángel de la música, a la señorita stravinsky, bueno más bien mira las hojas que lleva en su enorme carpeta… la chica alza la mirada y me encuentra, mira ahora hacia el exterior a través de las ventanillas que quedan detrás de mí, guarda su encuadernación en su bolso, se levanta y se marcha, la pierdo sin saber si lo que va leyendo es lo mismo que yo leí hace tiempo, el hombre de pelo largo ahora mira las hojas de la señorita stravinsky, y después cuando se cansa alza la mira y me busca, y claro… como no puede ser de otra forma, va y me encuentra… me pregunto si hará cine o teatro, tiene pinta de actor, sería un buen melqui para círculos viciosos, al menos físicamente, hay algo que le perturba constantemente, se nota, y da motivos para pensar eso porque a veces mira hacia el suelo queriendo abrir en suelo del vagón una grieta que le permita ir más allá de algo que no puede alcanzar… su barba tiene alguna que otra cana, viste pantalones y chupa vaquera, un azul tan pálido que llega alcanzar en alguna parte del tejido el color blanco… me sumerjo en mis profundidades… están ahí, en frente, ellos, los ángeles… pero mi mente queda al lado de un silencio que no puedo dejar de escuchar…

lucideces

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